1.03.2012
Lluvia.
Aveces todo resulta terriblemente fácil, estas a punto de tomar la decisión más importante de tu vida, eso que lo va a cambiar todo, que va a descoser o a quemar tus alas para siempre, resulta que el miedo desaparece, que tus piernas dejan de temblar en el borde del precipicio, que ves el fondo de lejos y te gusta y deseas lanzarte, ver lo que se siente, no volver a esa montaña nunca más, entonces saltas, flotas, como una pompa de jabón te elevas lentamente para volver a caer, y el suelo se aproxima, las nubes de algodón desaparecen, y te preguntas ¿que haces ahí? ¿que te ha llevado a saltar? Entonces una nube decide descargar toda su furia sobre ti, si, esa inofensiva nube rosa que antes te sonreía ahora te empapa, sus gotas resbalan por toda tu cara y se mezclan con tus lágrimas, queda poco tiempo, solo unos segundos para aterrizar, o más bien que la tierra aterrice bajo tus pies y bueno, quizás mañana sea otro día, quizás, coincidamos en un ascensor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario